Cada obra genera gasto por muchos frentes a la vez, y casi siempre llega tarde, incompleto y en formatos distintos. Specras RQM es la capa que lo recibe y lo deja utilizable: cada sol queda con proyecto, partida, insumo, cuenta contable y comprobante válido ante SUNAT. Funciona solo, desde el primer mes.
Toda constructora ya registra sus compras en algún lado. El problema aparece después: el dato queda sin partida, la factura sin cuenta contable, el consumo de almacén sin proyecto. Al cierre, alguien reconstruye a mano en una hoja de cálculo lo que el sistema debió dejar armado.
Ese trabajo se paga dos veces. Una en horas de administración, y otra en decisiones tomadas con el costo de hace dos meses.
RQM se sienta entre el desorden del campo y los dos lugares donde ese dato tiene que llegar limpio. Contabilidad viene incluida. Specras SPJ se enchufa cuando quieras cruzar el costo real contra el presupuesto y el avance.
El ciclo completo, desde que la obra pide hasta que el material se consume, sin saltos ni registros paralelos.
El gasto nace con todo lo que contabilidad va a pedirle después, no se le agrega al cierre.
Digitar facturas es donde se pierde el tiempo y donde entra el error que después nadie encuentra. RQM extrae los ítems del comprobante y propone a qué insumo del catálogo corresponde cada línea. Cada corrección del usuario queda guardada como referencia de entrenamiento.
Con el gasto ya ordenado por partida y período, aparece la pregunta siguiente: cómo va eso contra lo presupuestado y contra lo realmente construido. Ahí entra Specras SPJ.
SPJ toma el costo real que produce RQM y lo cruza con programación, avance y valor ganado. No es un requisito para empezar. Es el techo al que RQM te deja llegar sin migrar nada.
Ver Specras SPJTe mostramos el recorrido completo con una factura real, de la carga al costo imputado.
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